jueves, 3 de marzo de 2011

PaulaRomeo.

Puede que no sea rubia, que no tenga ojos azules como me gustaria, que no tenga un tipazo, que no me guste el helado de chocolate, las anchoas o el sprite, puede que no sepa bailar, que no me guste la música clásica, es más me duermo al escucharla, puede que sea desordenada y un desastre, que pierda las cosas y las encuentre cuando ya no me sirven y ya no las echo en falta, que me caiga con regularidad o tropiece continuamente, puede que se me vaya demasiado la pinza en algunas ocasiones, puede que me ilusione demasiado con ciertas cosas, que le dé importancia a cosas realmente absurdas, que me guste que me besuqueen, que nunca haya aprendido a jugar al ajedrez, puede que sea una cantarina, que grite al hablar y encima lo haga rápido, puede que no tenga buena letra, que sea mala con las mates, que odie los números, no se me dan del todo bien, que necesite los dedos para sumar 7 y 13, puede que no me sepa el número de años de mi madre, y que no sepa poner los acentos correctos, puede que tenga grandes defectos, que meta la pata y cometa el mismo error diez veces.
Odio las medias verdades. Me fijo en todos los detalles que componen a una persona de las que ni siquiera ella misma se había percatado. Cuesta que calen en mí, pero si lo haces, ten por seguro que vendería mi alma solo por darte lo mejor. No me gusta decir te quiero. Me cuesta reconocer mis malas actitudes. Soy pesimista hasta lo extremo, sin embargo el optimismo me vence. Me puede la inercia de no hacer nada. Las películas de libros nunca me gustaron. Digo todo lo que pienso pero no pienso todo lo que digo. Me gusta ver los reflejos de las cosas en el agua, cuando ves la misma imagen pero del revés, como dos mundos inversos. Creo firmemente en la afirmación de que los amigos se cuentan con los dedos de las manos y sobran nueve. Soy demasiado sincera. No me gustan los grandes gestos oportunos, soy más del pequeño detalle de una conversación perezosa. Soy realmente cabezota. Cuando quiero algo doy cuerpo y alma por conseguirlo, hasta que destruida recojo los cachitos que me quedan y vuelve a reconstruirme, siempre diferente de como era antes. Me percato de las cosas rápido, pero tardo tiempo en asimilarías. Las derrotas para mí son un medio de aprendizaje, no suelo hundirme en ellas, siempre salgo victoriosa sea de una manera o de otra. Todo me hace reír. El siete es mi número preferido. Y mi color preferido…bueno no tengo preferencia por ninguno pero me decantaría por el rojo y el negro. Me encanta cantar canciones susurradas con letras significativas. Odio esperar, algo que con seguridad no vale realmente la pena, pues algo que es tuyo siempre irá a ti legítimamente. Una de las ilusiones de mi vida es montarme en uno de esos autobuses que enseñan Valencia, con la persona a la que quiero, para llenar en un solo día miles de sitios con recuerdos. Odio darme cuenta de que estoy respirando y tener que respirar aposta. Puede parecer que no, pero soy realmente insegura, mis inseguridades son la culpa de mucha de mis actitudes negativas. Soy partidaria de las caricias que curen arañazos. También de los perdones sin palabras. Y de aferrarme a un clavo que no arda para no lamentarme luego de las quemaduras. Me he dado cuenta de que elegir es la peor palabra del mundo. Seguida de cerca por la desconfianza y la envidia. Mi peor momento del día es cuando tengo que levantarme de ese refugio llamado cama. Amo el momento antes de despertar de los sueños, ese torbellino de sensaciones no comparable a ninguna otra sensación del mundo. La luna siempre me ha parecido una carita sonriente, algo realmente precioso. Vivo en busca de la felicidad. Odio las peras, solo de olerlas me dan asco. Me da rabia que me toquen las rodillas. Antes de morirme quiero hacer muchas cosas, entre ellas bucear con delfines, dar un largo beso bajo la torre Eiffel, recorrerme el mundo en un crucero y trabajar de voluntaria en una ONG. Vivo enamorada de un amor imposible y eso no me importa. Todas las noches me imagino momentos que me gustaría pasar junto a él abrazada a la almohada, y posiblemente ese sea el mejor momento del día. Odio los Miércoles, es el día del medio, que te aleja de ese esperado fin de semana. Me encanta el olor de los libros viejos y en cada uno de ellos guardo un recuerdo, algo especial. Las sopas de letras son mi mayor pasatiempo, cuando no tengo nada que hacer. Soy una de esas chicas de manta y peli un sábado noche; esa que en realidad es más fuerte de lo que imaginas. Soy de esas que crees conocer, y que luego te hacen descubrir que lo poquito que sabías era una gran mentira; Soy de esas que sueñan con abrir los ojos y seguir soñando, de las que viven creyendo que al pedir un deseo a una estrella se hará realidad. De las que cuando está nerviosa o algo le da rabia se muerde el labio. De la que le encanta que le den besos y abrazos. De las que rara vez lloran en público y si lo hacen deberá de ser por algo muy gordo. De las que aunque no lo parezca el encanta el heavy y el rap. De las que odia la gente falsa y las falsas apariencias, de las que daría todo por las personas que quiere. Yo, sólo soy, una gran contradicción. Odio lo que me hace estar bien, amo lo que jamás alcanzaré. Y aunque parezca que no, sé pensar. Indecisa lo soy y lo reconozco y también sé que solo me entiendo yo misma. A veces mi comportamiento hacia alguien no es el correcto, mis palabras son demasiado nefastas o también ofrezco cariño de más del que debería dar. A veces soy muy sociable, otras veces rara y apagada, otras muy inocente y niña. Mis repentinos cambios son incomprensibles y allí están. Me gustaría cambiarlos, pero pienso que todos tenemos defectos, todos nos equivocamos y tenemos derecho a segundas oportunidades.

Para mí la vida, a parte de considerarla como momento único que hay que disfrutar, también es como las olas del mar o la montaña rusa. Ahora son tiempos buenos, después malos...Los sigue otra etapa mejor, vuelve otra inesperada y más dura...
Pero debemos prevenirnos para cualquier situación, esperarnos todos los golpes y aprender a ser cada vez más fuertes y a madurar.
Y si digo la verdad mi situación no creo que esté bajo control...Porque no quiero ponerle normas a todo esto, sino dejar que fluya, que venga lo que tenga que venir y ya después asumir las consecuencias.
Lo sé soy rara. Puede que no sea perfecta, ¿y que? ¿quien lo es? Soy feliz, que me sienta mejor. Y eso no va a cambiar. No seré la chica PERFECTA, con la que todo hombre sueña, pero si que soy como yo quiero ahora mismo, y eso, es lo que me hace sentirme orgullosa de ser alta y delgaducha, de ser medio rubia medio morena, de tener ojos marrones…

Paula (:

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